Sociedad | Mancera no merece ser candidato a la Presidencia

Por José Víctor Rodríguez Nájera*

Un trabajador que gana el Salario Mínimo Vigente 2017 (80 pesos diarios) tendrá que laborar un mes y guardar hasta el último quinto para saldar una multa impuesta a su vehículo (una motocicleta) por agentes de tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México por usar un carril confinado y rehusarse a entregar sus documentos.

Dichos agentes, celosos de su deber, sancionan a este ciudadano que uso un tramo del carril confinado del Metrobús ante el cierre y desquiciamiento de las vialidades provocadas por marchas, plantones y cierre de vialidades de la zona centro y área de Paseo de la Reforma. No hay nada que decir frente a la violación de las reglas de tránsito, pese a que esa vía es utilizada por microbuses y vehículos oficiales para salir del embrollo vial.

Con violencia verbal y amenaza de “ya te he reportado a las cámaras y ya te están grabando”, un grupo de agentes de tránsito, al menos seis, se ceban con el ciudadano arbitrario e infractor vial; no importa señalar que las calles están cerradas; que hay protestas por doquier en el área y que simplemente no se puede transitar. Advierten, no hay excepción para nadie; ni para periodistas, ni funcionarios, para nadie, es orden del Jefe de Gobierno, que acaso –dicen—no viste el tuiter que escribió esta mañana el Jefe de Gobierno.

Al mismo tiempo, a través de su radio que mantiene en una mano, lanza claves, señales para pedir refuerzos “ante el peligrosísimo ciudadano que osó circular por un carril confinado”. Llegan uno, dos, tres, cuatro, hasta sumar seis policías. Llaman una camioneta para cargar el vehículo. Amenaza, te va a salir caro, muy caro, advierte el policía que se identifica como “Halcón 6” –en su chamarra aparece el apellido de Flores–, dice que es el subdirector del área y vuelve a remarcar que Mancera le dio la orden de levantar a cualquiera que viole el reglamento de tránsito “no es igual que antes, aquí no hay impunidad”, dice.

Bueno, ante las amenazas y los actos de poder, uno también se molesta y pues no quiero entregar mi licencia y mi tarjetón. Craso error. La infracción se multiplica, pero el castigo va más allá de la sanción económica, porque falta el otro castigo, el maltrato de los policías que tienen el “poder” de los depósitos vehiculares. Además, pese a que la infracción se cometió en la zona Centro, el vehículo es entregado hasta el depósito vehicular El Zarco (allá por Aragón) para que aprendamos que con la autoridad no se juega. Pero ahí, no hay quien dé informes, todos están ocupados (claro en sus teléfonos celulares); no hay ningún tipo de guía para el inexperto infractor.

Todo son malas miradas, posiciones de aquí mando yo, vete para allá; no lo sé. A que vienes; Te faltan documentos y a la pregunta machacona, una y otra vez, ¿tiene seguro? ¿Traes la factura?, seguro. Sí, pero que crees, no es legible; o no, esta factura está rara. O de plano, podemos agilizar el trámite y pasar todos estos pequeños inconvenientes. De plano, son dos mil 500 pesos, con 200 pesos de propina (que engloba poco más de un mes de Salario Mínimo Vigente) para que te devuelva tu vehículo.

Ahora hablar con la familia para conseguir el dinero. Finalmente, después de un calvario de maltratos y vejaciones, finalmente es entregada la unidad, pero la batería no es la misma, creo que la cambiaron. Seguramente algún policía que también usa moto le gustó la mía y pues, se la cambio. No hay reclamo, solo quiero tomar mi vehículo y alejarme lo más rápido posible. Pero, a los pocos kilómetros compruebo —con disgusto— que tampoco tiene gasolina el tanque, está vació, bueno para ser exactos lo ordeñaron, pues apenas había recargado combustible. No importa, solo quiero alejarme.

Miguel Ángel Mancera ha manifestado su interés en competir en la elección de un candidato de lo que llaman un Frente Amplio Democrático, pero creo que no, que no es la persona adecuada para ocupar tan honrosa posición. Un hombre que utiliza la fuerza pública para amedrentar y robar, si robar –es un robo el cobro de esta multa—no merece ni la candidatura ni gobernar esta ciudad.

Lo triste del asunto que estos agentes de tránsito que participan en el festín de exprimir más a los que menos tienen, no saben que ellos también son exprimidos por alguien más; porque ganan poco; tienen extensas jornadas laborales; tienen pocas prestaciones y cuando llegan a sufrir un accidente o, en algunos casos llegan a perder su vida, esa institución que alimentaron con el dinero del pueblo, les dará la espalda. Ahí están decenas de viudas o viudos que no pueden cobrar ni el salario ni la indemnización por la muerte de su esposa o esposo.

Ahí tenemos a un titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Hiram Almeida Estrada, quien quiere aparecer en la foto cuando hay un policía caído. Con gesto solemne carga el féretro, desfila frente a sus compañeros, los medios cubren el gran gesto humanitario, la arenga de “no están solos”; “han entregado su vida a la ciudad y a sus habitantes”, pero son palabras vacías. Sólo hay que mirar a esos niños que quedaron huérfanos; a esas esposas o esposos sin pareja; a esas madres y hermanos que ya no verán más a su ser querido y, que, para la SSPCDMX son un espejismo y que sólo toman forma cuando están frente a una cámara de vídeo o fotográfica, para la pose ante los medios de comuniación.

Como dice nuestra querida y admirada compañera Cristina Pacheco “aquí nos toco vivir” o sufrir, no tengo respuesta para esta pregunta.

*Periodista mexicano | @JoseVictor_Rdz

Columna anterior: El show de Miguel Ángel Mancera

Jose victor rodriguez

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