Que no le digan… | Peña, el inferior | Por Mario A. Medina

Por Mario A. Medina*

Afirma el historiador Lorenzo Meyer que sólo un superior le ordena a un inferior: “No me contradigas”. Esto viene a cuento luego de que el diario estadunidense The Washington Post, publicó la versión de la llamada en los últimos días de enero entre el Presidente de México, Enrique Peña Nieto y el estadunidense, Donald Trump.

Días después la periodista Dolia Estevez dio a conocer algunas filtraciones de aquella conversación donde señalaba que el trato que le dio Trump a Peña Nieto fue “muy ofensivo”. La reportera señaló en aquel momento que Trump le habría dicho a Peña que no necesitaba a los mexicanos, “no necesito a México, vamos a construir el muro y ustedes van a pagar les guste o no”.

Desde luego aquella información, producto de una filtración, generó ámpula en el país y el enojo del gobierno mexicano que rechazó haya habido un trato “muy ofensivo”.

Efectivamente, al revisar la versión de la llamada, se puede observar que el presidente estadunidense no fue tan ofensivo como cuando le dijo: “Quiero que seas tan popular que tu pueblo solicite una reforma constitucional  en México para que puedas reelegirte  por otros seis años”.

En varias partes de esa llamada, que en su momento sacó a la luz pública la periodista mexicana, coinciden con la transcripción  como cuando se refirió al “mal papel que está haciendo el Ejército mexicano en el combate al narcotráfico” y de su incapacidad para combatirlo. Y sí, se puede decir que la llamada fue “cordial” como señalaron en su momento la Casa Blanca y Los Pinos.

Sin embargo, si nos atenemos a la versión, Donald Trump incumplió su promesa que no iba a tratar el tema del muro como se lo propuso el Presidente Peña Nieto: “Dejemos de hablar por ahora sobre el muro; encontremos una manera creativa para solucionar este asunto”.

Efectivamente el mandatario mexicano pidió respeto y consideración a la postura de su gobierno y en general de la sociedad mexicana por lo que representa  la construcción de esa barda. Donald Trump le exigió dejara de declarar públicamente su oposición a la construcción de esa muralla: “No puedes decir eso a la prensa”. En los días subsiguientes Peña Nieto cumplió cabalmente la instrucción. Evitó a toda costa hablar públicamente de la construcción del muro a pesar de que Trump lo siguió haciendo cuando insistía una y otra vez que el muro se construiría y que los mexicanos lo íbamos a pagar.

Tras la publicación de la filtración por parte del Washington Post, el equipo de Comunicación Social de Los Pinos, hizo, seguramente, llamadas a varios medios de comunicación para que trataran bien al presidente, que lo mostraran por arriba del estadunidense y destacaran que Peña Nieto había actuado “dignamente” frente a Trump.

El Financiero: “Trump, presionó pero EPN rechazó pagar el muro”; 24 horas: “EPN respondió con firmeza  a sus obsesiones”; La Razón: “Revela llamada firmeza de EPN ante Trump”; Impacto: “Peña fue firme con Trump; inaceptable pagar muro”: Ovaciones: “Trump presionó y Peña lo enfrentó”. Lo mismo sucedió con los llamados medios electrónicos que presumieron que no era cierto que Peña Nieto había sido maltratado y que su actuación fue decorosa. Pareciera que las cabezas y las líneas discursivas fueron redactadas desde la oficina del vocero presidencial, Eduardo Sánchez. Muy parecidas todas.

Sí, Enrique Peña Nieto le dijo a Donald Trump que era inaceptable que los mexicanos paguen por el muro. Sin embargo no fue contundente cuando le pidió entendiera la falta de margen  que como Presidente de México tenía para aceptar esta situación.

Sí, también como dijo en su momento Dolia Estevez, Peña se vio “balbuceante”. Digo yo, timorato. No fue contundente, no fue digno. Parece ser que los pantalones los dejó en su recámara de Los Pinos cuando Trump le exigió que  no lo contradijera, que no declarara a los medios que México no iba a pagar.

Sí, Peña Nieto se vio chiquito, pequeño. No se atrevió a decirle al presidente norteamericano lo que los mexicanos queríamos escuchar de nuestro presidente de manera pública, sin miedo, con los pantalones bien puestos. Le pudo haber dicho: “Mi posición personal y la del pueblo mexicano, señor presidente Donald Trump, se lo digo públicamente es que no vamos a permitir construya un muro en nuestras fronteras como tampoco, le informo,  lo vamos a pagar”. Pero Peña obedeció. Se mostró inferior

Que no le cuenten…

Nos quieren vender la idea de que el Presidente Enrique Peña Nieto está dejando en manos del priísmo la decisión de quién será  el candidato del PRI a la presidencia de la República. Se filtra información como el llamado “análisis FODA” donde aparecen una lista de suspirantes priístas, unos tachados y otros palomeados. De estos últimos aparecen sus fortalezas y debilidades para hacernos creer que la baraja puede ser grande o pequeña, pero que la elección no recaerá en Peña Nieto.

Afirma el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, que el Presidente no está metiendo las manos; que habrá apertura, diálogo, pluralidad, que todas las voces serán escuchadas, que no habrá imposiciones. Bonito cuento pero ya muy contado.

*Periodista | twitter: @M56454832 

Columna anterior: Cuando Nuño no pudo razonar

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